Mayra Carrasco, la tecnología al servicio de la justicia

De acuerdo con el Instituto Nacional de Lenguas Indígenas, el acceso a la justicia para los pueblos y comunidades indígenas de México sigue siendo un asunto pendiente. Tratándose de población indígena, afirma el Instituto, la impartición de justicia sigue estando marcada por la discriminación, las vejaciones y abusos en los procedimientos, por la falta de intérpretes y defensores que hablen la lengua y conozcan la cultura indígena, por la ignorancia de los sistemas normativos y usos y costumbres del derecho indígena, entre otros.

Motivada por combatir esta problemática que afecta a miles de personas en México, Mayra Carrasco Gálvez, alumna de la carrera de Tecnologías de la Información y Comunicación del TUVCH, desarrolló un proyecto de incidencia social que atiende una necesidad concreta.

En la región de la montaña del Estado de Guerrero, lugar de origen de Mayra, los habitantes de la zona han tenido que enfrentarse a juicios y sentencias por delitos no cometidos, problemática que se atribuye, en parte, a la incapacidad de los acusados para defenderse en un idioma que no es el suyo, el español, y a la incapacidad de las autoridades para entender la lengua de los afectados.

Mayra observa que, pese a que la Comisión Nacional de los Derechos Humanos es responsable de velar por los derechos de los indígenas, es difícil que cumpla con ese encargo, pues la institución no siempre cuenta con personal capacitado para entender a los indígenas.

El proyecto desarrollado por la estudiante consistió en la creación de una aplicación que, ligada a una base de datos que almacena las palabras más usadas en sesiones ante el ministerio público, traduce la lengua mixteca al castellano y viceversa. Esto, con el propósito único de garantizar el derecho de los indígenas de contar con un traductor durante todo su proceso legal, toda vez que existe un déficit de intérpretes de las lenguas indígenas en nuestro país.

Mayra pretende seguir trabajando en su proyecto para ofrecer una interfaz mucho más completa y amigable a los usuarios, agregando herramientas que permitan el reconocimiento de voz, salidas de audio, pronunciación correcta de las palabras, entre otras, y espera que su proyecto pueda ser utilizado por la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, por el Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas, así como por las autoridades responsables  de la impartición de justicia en la región donde se habla la lengua mixteca.

Con este proyecto, Mayra obtuvo el 1er lugar en la categoría de “Proyecto Didáctico” del Concurso de Proyectos y Prototipos del TUVCH, y ganó también el 3er lugar en la categoría de “Proyecto Tecnológico” en la Expo Emprendedor Chalco 2018.

Si bien el traductor desarrollado por Mayra sólo cubre a una de las 68 lenguas indígenas que se hablan en México, es un buen ejemplo de la orientación que puede darse a la tecnología, en este caso, para atender una necesidad en el ámbito de la justicia.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El TUVCH participa en proceso de reconstrucción social de la vivienda

 

Luego de los sismos del 19 de septiembre de 2017, la comunidad universitaria del Tecnológico Universitario del Valle de Chalco en su conjunto (estudiantes, docentes y personal administrativo) volcó su atención y solidaridad hacia las localidades aledañas al volcán Popocatépetl más afectadas.

En un primer momento, el TUVCH participó atendiendo la emergencia, en labores de retiro de escombros y entrega de víveres, con 83 estudiantes voluntarios. Pero luego inició un proceso de investigación-acción participativa que perdura hasta la fecha, sumándose al esfuerzo de las localidades por recuperar sus viviendas.

Una de las localidades en las que el TUVCH mantiene su presencia es la de Santiago Mamalhuazuca, en el municipio de Ozumba, Estado de México.

Mediante un censo levantado por el TUVCH se pudieron obtener cifras que mostraron la dimensión de los daños en esa localidad: 38 familias con viviendas consideradas como pérdida total, 28 familias con pérdida parcial no habitable, y más de 80 familias con viviendas habitables, pero con afectaciones severas.

El censo arrojó también que ninguna de las familias afectadas recibió algún tipo de atención por parte de la autoridad federal, estatal o municipal. Allí no hubo declaratoria de emergencia.

Frente a este hecho, el TUVCH, en alianza con la Universidad Iberoamericana a través de Compromiso Social Ibero, la parroquia de la localidad y Ambulante A.C., realizaron acciones de recaudación de fondos para la reconstrucción de las viviendas, pero al mismo tiempo comenzaron a impulsar un proceso organizativo en la comunidad. Como fruto de lo anterior, se conformó un Consejo de Barrios, donde están representados todos los pobladores.

Para estas instituciones, a quienes luego se sumó el Centro Operacional de Vivienda y Poblamiento, A. C., lo importante no era entregar recursos a los damnificados, sino acompañar un proceso de recuperación del tejido social y de reconstrucción social de vivienda.

Luego de un largo camino, hoy en día están en curso 17 acciones de reconstrucción social en aquellas viviendas que la propia comunidad seleccionó, en función de sus necesidades.

Gracias al trabajo conjunto de los afectados, de la parroquia, de las distintas asociaciones civiles, de los estudiantes y docentes del TUVCH, quienes han donado tiempo y recursos, se han venido fortaleciendo los lazos comunitarios y se ha dotado a la localidad de capacidades técnicas y organizativas para el levantamiento de diagnósticos de daños y la gestión de proyectos de reconstrucción de las viviendas afectadas.

En la misión del TUVCH está contenida la idea de que la formación que ofrece está orientada a la promoción de la justicia. Su participación en el proceso de reconstrucción en Santiago Mamalhuazuca da testimonio de ello.